Dieta cetogénica: qué es, quiénes pueden seguirla, beneficios y riesgos

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La dieta cetogénica o “keto” reduce los carbohidratos para inducir la cetosis, un proceso en el que el cuerpo quema grasa como energía. Según Harvard y la Cleveland Clinic, puede ayudar a bajar de peso, aunque requiere supervisión médica por sus posibles riesgos.

Plato de espinacas frescas con huevos cocidos y aguacate, acompañado de aceite de oliva, alimentos característicos de la dieta cetogénica por su alto contenido en grasas saludables y bajo aporte de carbohidratos.
La dieta cetogénica prioriza alimentos ricos en grasas saludables como el aguacate, los huevos y el aceite de oliva,
clave para mantener el estado de cetosis. (FREEPIK)

La dieta cetogénica, también conocida como dieta keto, es un régimen alimenticio que limita de manera drástica el consumo de carbohidratos, incrementa el de grasas saludables y mantiene una ingesta moderada de proteínas. Su propósito es inducir un estado metabólico llamado cetosis, en el cual el cuerpo deja de depender de la glucosa como fuente principal de energía y comienza a utilizar la grasa almacenada para producir cuerpos cetónicos, los cuales sirven como combustible alternativo.

De acuerdo con The Nutrition Source de la Universidad de Harvard, esta dieta fue diseñada originalmente como tratamiento médico para niños con epilepsia en la década de 1920, y actualmente se investiga su aplicación en enfermedades metabólicas y neurológicas, así como en estrategias de pérdida de peso.

Según la Cleveland Clinic, una dieta cetogénica típica está compuesta aproximadamente por un 70 por ciento de grasas, un 20 por ciento de proteínas y solo un 10 por ciento de carbohidratos. Este cambio de proporciones altera la forma en que el cuerpo obtiene energía, reduciendo los niveles de glucosa en sangre y aumentando los cuerpos cetónicos producidos por el hígado.

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¿Quiénes pueden seguir la dieta cetogénica?

La dieta cetogénica puede ser una herramienta útil para determinadas personas, aunque no está recomendada para todos los perfiles de salud.

De acuerdo con la Harvard School of Public Health, las personas con obesidad o resistencia a la insulina pueden experimentar una pérdida de peso más rápida y mejoras en su control glucémico, siempre que la dieta sea supervisada por un profesional. Asimismo, pacientes con epilepsia refractaria han mostrado una reducción significativa en la frecuencia de crisis al mantener un estado estable de cetosis.

Por otro lado, Healthline señala que algunos estudios preliminares exploran beneficios en personas con diabetes tipo 2, síndrome de ovario poliquístico y trastornos neurológicos, aunque los resultados aún no son concluyentes.

No obstante, la University of Chicago Medicine advierte que esta dieta no debe adoptarse sin supervisión médica, especialmente en personas con enfermedades renales, hepáticas, pancreáticas, o en mujeres embarazadas y en periodo de lactancia. También se desaconseja en personas con antecedentes de trastornos alimentarios o diabetes tipo 1, debido al riesgo de una cetosis peligrosa.

Plato con espinacas frescas, huevos cocidos y medio aguacate acompañado de aceite de oliva sobre una mesa clara, alimentos representativos de la dieta cetogénica por su alto contenido en grasas saludables y bajo nivel de carbohidratos.
La dieta cetogénica se basa en alimentos ricos en grasas saludables, como el aguacate, los huevos y el aceite de oliva,
que ayudan a mantener el cuerpo en estado de cetosis. (FREEPIK)

Beneficios potenciales de la dieta cetogénica

Según un análisis publicado en Healthline, la dieta cetogénica puede ofrecer beneficios notables a corto plazo, entre los que destacan:

  • Pérdida de peso rápida: al reducir los carbohidratos, el cuerpo elimina agua y utiliza la grasa como fuente de energía, lo que acelera la pérdida de peso inicial.
  • Control de la glucosa en sangre: diversos estudios han reportado mejoras en la sensibilidad a la insulina y reducción de los niveles de azúcar en sangre.
  • Mejor perfil lipídico: algunas personas experimentan aumento del colesterol HDL (“bueno”) y disminución de triglicéridos.
  • Control de la epilepsia: el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) señala que esta dieta puede reducir las convulsiones en casos resistentes a fármacos.

Además, investigaciones preliminares publicadas en Frontiers in Aging Neuroscience exploran el impacto de la cetosis en enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, aunque aún no existe evidencia concluyente.

Riesgos y efectos secundarios

Aunque la dieta cetogénica puede ofrecer resultados prometedores, también conlleva riesgos si no se maneja correctamente.

De acuerdo con la Harvard Medical School, los principales efectos secundarios durante las primeras semanas incluyen la llamada “gripe cetogénica”, caracterizada por fatiga, dolor de cabeza, irritabilidad y náuseas, mientras el cuerpo se adapta al nuevo metabolismo. También puede causar estreñimiento y deshidratación por la eliminación de electrolitos.

A largo plazo, The Nutrition Source advierte que el seguimiento prolongado puede provocar deficiencias de vitaminas y minerales, aumento del colesterol LDL y riesgo de cálculos renales. En personas con antecedentes hepáticos o renales, puede agravar la función de estos órganos.

Por estas razones, los especialistas recomiendan que la dieta cetogénica sea temporal y supervisada clínicamente, acompañada de análisis regulares de sangre para controlar el impacto metabólico.

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Consejos para seguirla de forma segura

  1. Consultar a un médico o nutriólogo antes de iniciarla.
  2. Priorizar grasas saludables (aguacate, aceite de oliva, frutos secos) y evitar grasas saturadas en exceso.
  3. Mantener una adecuada hidratación y reposición de electrolitos.
  4. Incluir vegetales bajos en carbohidratos para aportar fibra y micronutrientes.
  5. Realizar controles médicos periódicos.

Según la Cleveland Clinic, una versión equilibrada de la dieta cetogénica puede practicarse durante periodos cortos como parte de una estrategia de control metabólico, pero no se recomienda mantenerla de manera indefinida.

La dieta cetogénica puede ser una herramienta útil para controlar el peso y mejorar algunos parámetros metabólicos, pero no es una solución universal. Su efectividad y seguridad dependen de la supervisión médica, del tipo de grasa consumida y de la duración del régimen.

De acuerdo con la Universidad de Harvard, se necesita más investigación a largo plazo para evaluar sus efectos sostenidos y su impacto en la salud cardiovascular. Lo más recomendable es consultar siempre a un especialista en nutrición o endocrinología antes de iniciar este tipo de alimentación.

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